17 de Abril 2000 (el mensaje)

 

'Si se tiene en cuenta', dijo Eve, 'que hace sólo 200 años ningún hombre había alcanzado una velocidad de 100 kilómetros por hora, y que hoy día se mueve con varios cientos de veces esa velocidad, ¿entonces todavía es tan increíble que en otros 200 años logre multiplicar ésta aún por mil?'
'Aún así', observó Roland, 'todavía no habría alcanzado ni una milésima parte de la velocidad de la luz, y nuestro viaje todavía tardaría casi cien mil años.
No, si por la fuerza tenemos que gastar dinero en esta búsqueda inútil de vida inteligente en el universo, lo gastaremos mejor en la radiotelescopía. Quizá por ese camino podremos recibir un mensaje de nuestra civilización técnica.
Por supuesto, tardarían 4000 años en recibir nuestra respuesta. Tal vez es por eso que nunca hemos recibido ningún mensaje.'
'Eso no es totalmente cierto', dijo Arthur. 'Efectivamente, la Tierra recibió una vez tal mensaje.'
'¿Cuando?,' preguntó Roland, interesado.
'Oh', dijo Arthur, 'si mal no recuerdo fue en la primavera del año 2020. Sí, eso es. Causó un poco de jaleo.'
'Ah', dijo Roland entre risas. 'Entonces, ¿ qué nos decían "ellos"?'
'Pues', dijo Arthur,'Eso no lo podía averiguar nadie.'
'Si no se podía descifrar el mensaje', protestó Spencer, 'cómo podían hacer constar que fuera inteligente?'
'¡Deja que Arthur nos cuente su cuento!', dijo Judith.
Arthur se tomó el tiempo para echarse una copa de vino y tomarse un trago.
'Realmente', dijo finalmente, 'no era exactamente cierto cuando dije que el mensaje no podía ser descifrado. Había una cosa inmediatamente inteligible, cosa que demostró claramente que se trataba de un mensaje de otro mundo, y eso eran los números de 1 al 30, que venían con intervalos regulares. Primero el número 1 y un trozo incomprensible, después el número 2, otro trozo, ahora el 3, etcétera...'
'¡Un libro!', dijo Judith.
'Exactamente. Un libro con treinta capítulos numerados. Un libro, que, por desgracia, nadie podía leer.'
'¡Qué cuento más corto!', dijo Spencer.
'Muchos creyeron que se tratara de algún tipo de biblia galáctica, mientras otros dudaban si se arrancaría una emisora de tanta capacidad por ese motivo. También había otro problema.
¿De dónde provenían las señales? Al parecer de 4665 en Ophiuchus, pero algunos pensaban que eran demasiado fuertes para tener un origen tan lejano.
¿Podían haber "tomado un atajo" por una de los "lombrigueras" en el continuo que algunos astrónomos afirmaban haber encontrado?
En ese caso, a lo mejor sólo llevaban unos pocos años de camino.
Podréis imaginaros, que todos los matemáticos y criptógrafos del mundo fueron puestos a trabajar en el problema. Al principio sus esfuerzos parecían dar fruto, ya que encontraron otros números, los cuales interpretaron como dimensiones, especificaciones técnicas.
¿Intentaban enseñarnos a edificar algo?
Y en ese caso, ¿qué?
¿Una emisora más fuerte, para que les pudiéramos contestar?
Este problema permaneció sin resolver, y la discusión terminó en desvaríos inútiles.
Al final alguien propuso que se tomaran medidas no tradicionales para intentar "traducir" el mensaje, y alguien tan poco probable como un filólogo clásico fue puesto al trabajo. Sus defensores habían sostenido que este hombre en particular había reconstruido enteramente un idioma antiguo a partir de unos pocos signos en una piedra.
El profesor no dijo que no. No dijo que fuera imposible. Dijo que tardaría mucho tiempo. Para los hombres a quien se estaba dirigiendo, "mucho tiempo" significaba aproximadamente: hasta el domingo de la semana siguiente.
Pero el profesor no hablaba de días o semanas. Hablaba de años.
Entretanto, alguien sugirió que por lo menos se debería mandar algo de respuesta. Decidieron devolverles el capítulo 15. Eso por lo menos demostraría al remitente que su "libro" había llegado a manos de seres inteligentes, y tal vez incluso les animaría a mandar un abecé.
Otros sentían que este "eco" sería completamente insuficiente. Se debería mandar algún mensaje independiente, por primitivo que fuese. Alguna relación matemática completamente universal que los receptores comprendieran. Al final se quedaron en que, al devolver el capítulo 15, se añadiría el número 465.'
'¿465?', preguntó Eve. '¿Por qué exactamente 465?'
'El libro tenía 30 capítulos. La suma de los números de 1 al 30 es 465. Les comunicábamos sencillamente, que sabíamos contar y sumar.'
'¡Qué listo!', dijo Judith.
'Bueno, por supuesto nadie esperaba que llegara una respuesta inmediata. Y cuando llegó - si es que era una respuesta - era algo bastante diferente de lo que se había esperado. El día martes 6 de marzo de 2023 el cielo se abrió sobre Nueva York, y apareció un cubo de un metal indeterminable.'
'¿Dio en alguien?', preguntó Eve.
'Cayó', dijo Arthur, 'y aniquiló el Bronx, Queens y la parte más al norte de Kings. Veráis, era un cubo con lados de aproximadamente diez kilómetros. Al comienzo no fue posible descubrir distintivos externos en él. No correspondía exactamente a nuestras ideas de una nave espacial. Pero después de las primeras veinticuatro horas se abrieron en la parte superior algunos objetos que parecían válvulas, y una bomba eficaz arrancó, absorbiendo la atmósfera. Después de haber funcionado aproximadamente hora y media, al parecer empezó a devolver el aire, pero sólo al parecer.
Porque lo que salió en nubes grandes fue rápidamente identificado como una mezcla de cloro y monóxidon. En el curso de la noche las autoridades consiguieron evacuar a la mayoría de la población sobreviviente, pero alrededor de las seis del día siguiente surgió un nuevo peligro.
El artefacto parecía ser radioactivo y estaba causando precipitaciones hasta Nassau en el Este. Además, había extensos disturbios electromagnéticos por casi toda la costa oriental, e incluso una borrasca de nieve en Connecticut, algo poco típico en ese Estado en los meses de verano.
Voces optimistas llamaron la atención al hecho, que la corteza terrestre no soportaría el peso del cubo metálico por mucho tiempo. Tarde o temprano se abriría una falla y lo tragaría, como un albañal traga una moneda de diez céntimos. Una complicación entonces menor sería, que era de suponer que se llevaría New Jersey consigo.
Mientras pasó todo ésto, nuestro profesor clásico seguía trabajando en el mensaje original, y exactamente en esos días le parecía que había hecho un progreso substancial. Primero no hicieron caso a sus ansiosas llamadas telefónicas, pero al fin se les ocurrió mandar un hombre a verle en Georgia. Esta persona se enteró con mucho interés que el profesor había establecido una conexión clara entre el mensaje de las estrellas y nuestro cubo intruso.
El profesor dio un discurso largo sobre sus métodos, y a su visitante le parecía que la piedra de Roseta no sería tan interesante en esta conexión. Al final interrumpió al profesor, un poco irritado.
"Perdóneme, profesor", dijo. "Verá, lo que queremos saber es ésto: ¿ Qué es el objeto que ha aterrizado en, o mejor dicho sobre, Nueva York?"
El profesor miró hacia arriba, aparentemente confuso de haber sido interrumpido en sus pensamientos. "No sé", dijo finalmente.
"No sé. Pero parece que hemos pedido 465 de ellos." '

 


 

Extracto del libro: "2000"
Traducido por Carsten K. Agger
COPYRIGHT © Erwin Neutzsky-Wulff and Borgen Publishers,1991
First published 1991 by Borgen Publishers, Valbygaardsvej, Copenhagen Valby
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