28 de Noviembre 2000 (El enigma de la vida)

 

"Los rompecabezas, una vez puestas, suelen formar una imagen" , dijo Judith. "Si es que nuestros cuentos constituyen un rompecabezas, entonces ¿cuál es la imagen?"
"Puede ser el Enigma de la Vida", dijo Naomi, alucinada.
"De eso sé yo un cuento", dijo Roland. "El enigma de la vida.
A ver si me acuerdo de él. Sí, era un mercader rico que, volviendo tras un viaje largo llevó el beneficio del mismo a casa en la forma de tres perlas preciosas. Mientras va acercándose así a su pueblo natal, topó con una joven, que parecía estar infinitamente triste. El mercader, siendo hombre bueno, le preguntó y averiguó que era viuda y apenas tenía para sostenerse ella misma, por no hablar de sostener a los hijos que el marido le había dejado.
-Podré darle una de las perlas, pensó y le dio a la mujer, quien le dio mil gracias. No había llegado mucho más lejos, sin embargo, cuando vio un niño sentado en el bordillo, llorando.
Resultó que el pobrecito no tenía padres, y el comerciante dio la segunda perla al niño. Y no pasó ni mejor ni peor que así, que en los arrabales del pueblo fue acosado por las imploraciones de un viejo, así que sin muchas ganas le dio su última perla.
-Es mejor que sepas, dijo el viejo, -que la mujer que viste era mi hija, y el niño su hijo, y ya que nos has hecho tanto para mí y los míos, yo también quiero hacer algo para ti. ¡Soy un brujo, sabes, y soy capaz de satisfacer a todos tus deseos!
-No quiero nada para mi mismo, dijo el hombre, alegre.-Pero cuando dejé mi mujer, poco le faltaba para dar a luz, así que estoy convencido que cuando vuelva a casa, ella tendrá un hijo en brazos. Si lo quieres dar un regalo, estaré agradecido.
Al oir éstas palabras , de la vieja y agujereada bolsa que había llevado colgada de los hombros, el viejo sacó dos arquetas preciosas, dándoles al sorprendido mercader.
-Veo, dijo, -que tu mirada se fija en la aperiencia de éstas arquetas. Por eso debes saber que por dentro valen más a£n, ya que no contienen nada menos que la solución del propio enigma de la vida. Y el viejo asintió, amablemente, y dejo al hombre sólo con sus reflexiones.
-Que raro, que me haya dado dos arquetas, murmuró. En aquel momento vino corriendo, en su encuentro una mujer del pueblo para decirle que su mujer hace pocos días había dado luz a dos hijos sanos y gordos.
Pasaron muchos años, y los dos, que habían llamado Hayyim y Maweth, eran ya hombres jóvenes. Y el hombre se decidió, que era hora de darles el regalo del viejo.
Estaba congregada toda la familia, cuando llegó el momento solemne, en cual tenían los dos hermanos que abrir cada uno su arqueta. La silencia estaba completa, cuando Hayyim se atrevió a subir, ligeramente, la tapadera de su arqueta.
Y las carcajadas del joven resonaron por toda la casa.
-Está vacía, gritó, contento.
-Creo que era un tipo listo, aquel amigo de papá, añadió. Entonces se encogió de los hombres y salió del comedor, silbando.
Mientras tanto,una silencia aun mas profunda se había impuesto sobre la reunión, y todos volvieron la mirada hacia la arqueta de Maweth. Las manos del joven estaban temblando al extenderlas hacia la cajita.
Y de pronto, se detuvo.
-¿No habeis oído, dijo, pensativo, -algo como un soplo al abrir mi hermano su arqueta, como algo aleteando?
Y los invitados tenían que confesar que sí, que no podían negar haber oído algo por el estilo.
-¿Y si es así,siguió Maweth, -que mi hermano y yo sencillamente somos demasiado jóvenes y inexpertos para poder ver el contenido de las arquetas? Entonces el regalo del antiguo brujo será inútil. No, yo quiero esperar a que sea más mayor y más prudente.
Todos estaban de acuerdo que el joven ya había tomado una desición prudente en no abrir la arqueta enseguida, y en eso se quedó el asunto. Desde entonces pasaron muchos años, a lo largo de los cuales Maweth se absortaba en toda clase de sabiduría, peregrinando a maestros de países lejanos para escuchar su instrucción, preparándose así para el día en cual abriría la arqueta.
Entretanto, su hermano Hayyim estaba tan despreocupado como siempre, se casó con la chica más hermosa del pueblo y tuvo con ella varios hijos.
-Si es que no sé si quiera si es la Intención que el hombre goce de los frutos del amor. ¡Quizá tenga un destino mucho más alto, y eso me divulgará la arqueta! Entonces vino la guerra. Hayyim besó a su mujer, se despidió y salió a campaña, mientras que su hermano se quedó en casa.
-A lo mejor no está permitido de matar ni de hacer guerra, se dijo. -De eso también me enteraré cuando abra la arqueta.
Poco después se entró que su hermano había caído.
-Que torpe, pensó Maweth, -malgastando su vida así. Pero era lo que cabía esperar de un holgazán que comienza la vida desperdiciando un regalo precioso.
Y Maweth se dio cuenta que ya había entrado en años, y aun así no se sentía seguro si su sabiduría acumulada le haría capaz de apreciar enteramente al contenido del arqueta. Y por eso esperaba más tiempo, hasta que, finalmente, sintió la muerta llamando en la frágil casa corporal.
-Ha llegado la hora, pensó el viejo, -en que al fín me enteraré del secreto, no sólo de la vida, sino de la muerte también. Es la prudencia mía, que he reconocido la vanidad de la vida, y también la revelación a través del arqueta de aquello, sumamente superior, que viene después.
Por lo tanto, abrió la arqueta con sus manos temblorosas y vio que estaba perfectamente vacía.
-Es esta la respuesta, sonrió, amargamente. -Después del vacío de la vida viene el vacío de la muerte. ¡Si lo debería de haber adivinado!
Y murió."

 


 

Extracto del libro: "2000"
Traducido por Carsten K. Agger
COPYRIGHT © Erwin Neutzsky-Wulff and Borgen Publishers,1991
First published 1991 by Borgen Publishers, Valbygaardsvej, Copenhagen Valby
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